El BCE descarta bajar más los tipos de interés y no los pondrá en negativo

El BCE descarta bajar más los tipos de interés y no los pondrá en negativo

SEGUIRÁN EN EL 0% HASTA 2018

La entidad eleva sus previsiones de crecimiento, pero baja las de inflación. Draghi reconoce que la resolución del Popular fue por sus problemas de liquidez, no de solvencia

 El Banco Central Europeo (BCE) ha descartado hoy la que podría haber sido su decisión más controvertida: poner los tipos de interés en negativo. Un escenario que puso sobre la mesa hace poco más de un año y que ha decidido rechazar hoy debido al repunte de la inflación. Es cierto que la remuneración de los depósitos (la facilidad de depósito) sí tiene tipos negativos, esto es, el BCE cobra a los bancos por guardar su exceso de liquidez, pero poner el tipo principal de financiación en terreno negativo hubiese sido iniciar un camino que ni siquiera la Reserva Federal se atrevió a caminar.Tras su reunión de junio, el ‘eurobanco’ ha decidido eliminar de su comunicado la referencia a posibles bajadas de los tipos en el futuro y como actualmente están en el 0%, cualquier rebaja los hubiese situado en negativo. El presidente del BCE, Mario Draghi, ha explicado que el motivo de esta decisión es que “el riesgo de deflación definitivamente ha desaparecido”. Ante este escenario, ninguno de los miembros que forman parte del Consejo de Gobierno del BCE se mostró contrario a descartar una futura bajada de los tipos de interés hasta tasas negativas. Esta noticia supone un gran alivio para la banca que hubiese tenido que pagar por financiarse en la ‘ventanilla’ de Fráncfort, lo que hubiese afectado todavía más a su rentabilidad.

En anteriores ocasiones la entidad presidida por Mario Draghi determinaba que los tipos de interés seguirían “en los niveles actuales o más bajos por un periodo de tiempo prolongado”. Esta vez esa referencia se elimina, y simplmente indica que “se mantendrán en los niveles actuales por un periodo de tiempo prolongado”. La recuperación de la inflación y, en general, de la economía de la eurozona, permiten al BCE descartar los tipos negativos en esta crisis. El mercado descuenta ya que la entidad mantendrá, al menos hasta septiembre de 2018, el ‘precio del dinero’ en el 0%.

La entidad ha decidido mantener sin cambios el resto de su política monetaria. Todos los tipos de interés de sus operaciones se mantienen en los niveles en los que estaban: el tipo de referencia en el 0%, la facilidad de depósito en el -0,4% (sigue penalizando a los bancos por su exceso de liquidez) y la facilidad de crédito en el 0,25%. Tampoco modifica su programa de compra de activos, con el que seguirá inyectando al mercado 60.000 millones de euros cada mes.

El Banco Central Europeo ha actualizado su cuadro de previsiones macroeconómicas y lo ha hecho mejorando su expectativa de crecimiento y rebajando la de inflación. Esto significa que la actividad económica está avanzando a un ritmo superior al que estimaba hace tres meses pero no se está trasladando a presiones inflacionistas. La entidad ha elevado en una décima su previsión de incremento del PIB real para los tres próximos años: hasta el 1,9% este ejercicio, el 1,8% para 2018 y el 1,7% para 2019. La actividad económica se está beneficiando del buen ritmo cíclico, pero Draghi ha advertido que existen “riesgos derivados de factores internacionales” que se unen a la lentitud al adaptar nuevas reformas estructurales que eleven el PIB potencial.

Esta mejoría en la actividad económica no se trasladará a los precios, ya que el BCE sigue sin apreciar presiones inflacionistas subyacentes capaces de sostener el IPC cerca pero por debajo del 2% que es el objetivo que tiene la entidad. Para este año espera que la inflación se vaya desacelerando hasta acabar el año en el 1,5%, dos décimas menos de lo que estimaba hace tres meses. Para 2018 ha rebajado sus previsiones en tres décimas, hasta el 1,3% y para 2019 en una décima, hasta el 1,6%.

El BCE considera que la ausencia de presiones inflacionistas responde a algunos cambios estructurales que se han producido en la economía europea y que conviene vigilar de cerca. El factor principal es el bajo ritmo de crecimiento de los salarios, que avanzan lentamente pese al repunte de la inflación en el inicio del año. Los factores que están detrás de este pobre comportamiento de la retribución del empleo son la previsión de que el IPC va a mantenerse en tasas bajas y que el empleo que se está creando es de baja calidad. “Tenemos evidencias de que muchos de estos trabajos nuevos son de baja cualificación, con contratos temporales y a tiempo parcial”.

Draghi ha pedido “paciencia” a todos los actores económicos, porque las reformas adoptadas “al final tendrán efecto”. También ha pedido “confianza”, ya que “han desaparecido los vientos de cara y la incertidumbre sobre el ritmo de la recuperación se ha reducido”. Esto significa que ya no existen las presiones deflacionistas que hasta hace pocos meses mantenían los precios en tasas negativas. Un avance que es importante para el BCE y que es el motivo principal por el que la entidad descarta bajar más los tipos de interés.

Los dos máximos responsables del BCE: el presidente, Draghi, y el vicepresidente, Vitor Constancio, han querido explicar también la decisión de la entidad de declarar inviable al Banco Popular, decisión que inició el proceso de liquidación del banco. El BCE se ha querido defender de las críticas de mala supervisión de la entidad alegando que la caída se produjo por cuestiones de liquidez, no de solvencia. “Si una entidad no puede responder a sus deudas existe la posibilidad de declarar que está ‘cayendo o a punto de caer'”, ha explicado Constancio.

El Popular sufrió una corrida bancaria, ya que las dudas de los ahorradores por el desplome del banco en bolsa propició una fuga de depósitos a la que no pudo responder la entidad. Esto fue lo que hizo el ‘eurobanco’ el pasado martes y fue el factor diferencial que desencadenó la primera resolución de un banco bajo la nueva normativa.

Draghi y Constancio han querido dejar claro que la responsabilidad del BCE llegó hasta este punto, cuando determinaron que la entidad estaba “cayendo o a punto de caer”. A partir de ese momento, el papel de ejecutar la resolución y la posterior venta al Banco Santander por un euro corrieron a cargo de la Junta Única de Resolución (JUR). “Nuestra responsabilidad termina cuando se declara que la entidad no es viable”, ha explicado Constancio. A partir de ese momento, el trabajo pasa a la Junta Única de Resolución, que es una “agencia de la UE autofinanciada e independiente” que se encarga de garantizar la resolución eficaz de las entidades que el BCE declara inviables. Draghi también ha valorado de forma positiva la “actuación rápida de la JUR”, que ejecutó todo el proceso de resolución entre la tarde del martes y la madrugada del miércoles.

Share this Post: Facebook Twitter Pinterest Google Plus StumbleUpon Reddit RSS Email