Carburantes más baratos desde 2010

Carburantes más baratos desde 2010

La operación salida empieza con los carburantes más baratos desde 2010 Mientras el petróleo ha caído un 16% en 2017, la gasolina lo ha hecho en un 5% y el gasóleo un 7% por la alta fiscalidad

Los cientos de miles de ciudadanos que tienen la suerte de comenzar mañana sus vacaciones se beneficiarán, si se desplazan por carretera, de unos carburantes baratos. Los precios medios actuales de la gasolina y del gasóleo no solo son los más bajos de este año, sino que se encuentran en niveles de 2010, según los datos recabados por este periódico.

En estos momentos, el litro de gasolina de 95 octanos cuesta de media 1,175 euros y el del gasóleo 1,045 euros. Si hacemos un repaso de los precios de los carburantes que envían casi diariamente las estaciones de servicio al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, observamos que los precios más altos de la gasolina en la península se dan en las provincias de Guadalajara y Pontevedra, donde actualmente se vende este carburante a 1,139 euros el litro. Les siguen Orense (1,128 euros) y Lugo (1,109). Las más baratas están en Beneixama (Alicante), donde cuesta 1,019 euros, y en la provincia de Huesca (1,033 euros). Esto supone una diferencia de casi el 12% entre la estación de servicio más barata y la más cara.

Pontevedra también repite en la lista de provincias con el gasóleo más caro. En la primera, en algunas estaciones de servicio cuesta 0,999 euros el litroy en la segunda 0,998 euros. Por el contrario, la más barata está en Arcos de Jalón (Soria), donde se vende a 0,879 euros, seguida de Villarcayo (Burgos), con 0,888 euros, y Tudela (Navarra), con 0,894. En este caso, la diferencia entre el punto de venta más barato y el más caro es del 12,5%.

También hay que subrayar que los precios medios del gasóleo se encuentran actualmente por debajo del euro el litro en todas las provincias, según ha comprobado este periódico, aunque en cientos de gasolineras aún se vende por encima del euro.

Los precios medios actuales de los carburantes son ligeramente más bajos que los del año pasado por estas fechas, pero son notablemente más baratos que los de los últimos años. Así, por ejemplo, la gasolina cuesta hoy un 19% menos que en los mismos días de 2014 y un 22,4% el gasóleo. En aquellas fechas, la gasolina costaba de media 1,457 euros el litro y el gasóleo 1,347 euros.

Hace tres años el petróleo Brent cotizaba a 112 dólares el barril, frente a los47 dólares actuales. Este crudo ha caído un 16% desde principios de año. Sin embargo, en el mismo periodo la gasolina ha bajado un 5% y el gasóleo un 7%. Esto se debe a la fuerte carga impositiva que soportan los carburantes en nuestro país y eso que no es de las más altas de la Unión Europea.

Tres impuestos

Del precio de venta al público de un litro de gasolina, el 55% son impuestos (estatal, autonómico e IVA) y un 51% en el caso del gasóleo. Por ello, los descensos de la cotización del petróleo solo repercuten en el 45% del precio de venta al público de la gasolina y en el 49% del gasóleo. Bien es cierto que cuando sube el crudo, los carburantes se encarecen en un menor porcentaje por el mismo motivo de la fiscalidad.

El resto de componentes del precio de los combustibles son, aproximadamente: un 30% el coste al por mayor del carburante, un 14% los costes de distribución (transporte del combustible hasta la estación de servicio, los costes de la gasolinera, biocarburantes y los costes de las reservas estratégicas y de la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética), y un 2% el margen bruto del mayorista.

El descenso de los precios de la gasolina y del gasóleo responden principalmente a la caída del petróleo y de las cotizaciones internacionales de esos combustibles. En nuestro país, también contribuye a ese descenso el crecimiento del número de gasolineras «low-cost» y de las desatendidas, que ofrecen unos precios más baratos y presionan a la baja a las estaciones de servicio más próximas.

Más gasolineras

La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) recoge en su reciente memoria de 2016 que el número de estaciones de servicio alcanzó un nuevo récord al superar por primera vez las 11.000 debido, sobre todo, al crecimiento de los pequeños operadores. En total, había 11.188 al acabar 2016. De ellas, 7.645 son de los operadores mayoristas, 2.600 de otras marcas, 358 de los híper y 585 de cooperativas.

El mayor crecimiento respecto a 2015 se registra en el sector de las gasolineras desatendidas, las «low-cost» y otras marcas ajenas a los grandes operadores mayoristas. Todas ellas suman 200 estaciones de servicio más en 2016, hasta un total de 2.600. Al mismo tiempo, ha subido también el número de las gasolineras de los híper y súper (a 358) y de otros mayoristas (1.314). El único sector que ha descendido ligeramente el número de sus puntos de venta ha sido el de las grandes marcas, entre las que se encuentran Repsol (suma 3.501), Cepsa (1.518), BP (639), Galp (572) y Disa (557).

Un capítulo aparte merecen las gasolineras desatendidas, aquellas en las que no hay empleados. En estos momentos son unas 350 en toda España, lo que supone poco más del 3% de todos los puntos de venta. Casi todas las empresas del sector están en su contra, así como la mayoría de los gobiernos autonómicos y los sindicatos. La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) es de los pocos que están a su favor. «Hay que tener en cuenta que el sector de los carburantes de automoción genera anualmente en España unos 40.000 millones de euros. Esto equivale a un 4% del PIB nacional y supera la facturación del sector eléctrico. Un abastecimiento competitivo en ubicación, precios, calidad y servicio, tiene una clara repercusión en términos de bienestar (hogares) y competitividad (empresas)», subraya la CNMC.

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