Claves para entender la subida del euro La fortaleza de la recuperación en la UE lleva al euro a máximos de 2015

Claves para entender la subida del euro La fortaleza de la recuperación en la UE lleva al euro a máximos de 2015

El euro se ha convertido en el protagonista inesperado de los mercados este verano. Ayer registró su valor más alto desde enero de 2015 tras cotizar por encima de los 1,20 dólares y dejó en papel mojado los informes de los analistas que, a comienzos de año, vaticinaban la paridad de las dos divisas. En España, los expertos acogen con buena cara el nuevo rumbo de la moneda. Y es que aunque un euro fuerte resta competitividad a las exportaciones, la apreciación responde a una mejoría de la actividad económica. Es decir, es un síntoma de que las cosas van bien.

Lo cierto es que la moneda común europea lleva apreciándose frente a su homóloga americana desde el pasado mes de abril, apoyada especialmente en las buenas noticias sobre la marcha de la economía del Viejo Continente. Sin embargo, la verdadera carrera comenzó con la temporada estival y, particularmente, a finales del pasado mes de junio.

Apenas un mes después de que Angela Merkel criticase que la divisa única estaba «demasiado débil» como consecuencia de la actual política monetaria, el presidente del BCE, Mario Draghi, anunció en Sintra (Portugal) que el banco central iba «a acompañar la recuperación ajustando sus políticas». El hecho de que luego, en Jackson Hole, el banquero central no hiciese alusión ninguna a la fortaleza de la moneda terminó de espolear las expectativas de un inicio de la normalización de la política monetaria europea.

Esa normalización de la política monetaria europea se justificaría en una situación económica y política más estable. A los buenos datos de recuperación económica hay que añadir el fin de la incertidumbre ligada al Brexit y la victoria electoral del moderado Emmanuel Macron en Francia, lo que ha contribuido a dar más visibilidad y elevar la sensación de unidad en la Eurozona, lo que ha dado alas al euro.

«Desde la victoria de Macron en Francia se ha detectado un importante aumento de los flujos de inversión desde Estados Unidos a Europa», explica Víctor Echevarría, analista de Afi. «Desde el segundo trimestre del año han venido conociéndose señales inequívocas de que la economía europea va a ir a mejor y eso llevaría aparejados cambios en la política monetaria del Banco Central Europeo», puntualiza Echevarría.

Estados Unidos

Por su parte, la economía estadounidense no habría corrido igual suerte. A la debilidad del dólar habría contribuido una creciente desconfianza de los mercados en que la Administración de Donald Trump pueda finalmente llevar a cabo el programa de estímulos fiscales con que llegó a la Casa Blanca, así como unos datos macroeconómicos más débiles de lo previsto. El silencio de Janet Yellen en la última reunión de Jackson Hole respecto a sus planes monetarios inmediatos han hecho temer lo peor: una ralentización en su calendario de normalización de los tipos de interés.

«Realmente, tras la cita de los grandes banqueros en Jackson Hole la pregunta es qué no pasó. El hecho de que no hubiera declaraciones de Yellen sobre la reducción del balance de la Fed ha disparado las dudas de los analistas», recuerda Echevarría. Por su parte, Anna Stupnytska, economista global de Fidelity asegura que los banqueros centrales «optaron por enviar un mensaje diferente, enfatizando la importancia de la regulación financiera, las políticas fiscales y la apertura comercial para impulsar el crecimiento sostenible y hacer la economía global más dinámica. Aunque no haya sido emocionante para los mercados, la importancia del mensaje subyacente no ha de ser subestimada. A pesar de los pequeños pasos dados hacia la normalización de las políticas, los bancos centrales se encuentra sin munición y no están preparados para afrontar una nueva crisis, lo que significa que otras políticas deberían trabajar junto a la monetaria para incrementar la resiliencia de las economías y evitar episodios similares en el futuro».

Ventajas e inconvenientes

Exportaciones

Las principales perjudicadas por un euro fuerte son las exportaciones, que pierden competitividad. No obstante, dado que la apreciación responde a una mejoría de la actividad europea y que la mayoría de nuestras exportaciones se venden dentro de la zona euro, lo expertos aseguran que no es un efecto que deba preocupar.

Importaciones

Sin embargo, las compras que nuestro país realiza fuera de la Eurozona salen ganando, pues un euro fuerte abarata la factura.

Petróleo

España necesita importar el 99% del petróleo que consume y el precio medio del barril se ha encarecido un 28% de media en el primer semestre. Es decir, el famoso «viento de cola» que empujó a la economía española en 2015 ha perdido fuerza y una moneda más valiosa podría ayudar a mitigarlo, pues el crudo se compra en dólares.

Turismo

Los viajeros españoles que apuesten por hacer turismo fuera de la Eurozona verán reforzado su poder adquisitivo.

 

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