Cinco motivos por los que el mercado de la vivienda se está ralentizando

Cinco motivos por los que el mercado de la vivienda se está ralentizando

Tegeisa, quiere compartir con todos ustedes esta interesante noticia.     

Otros indicadores fundamentales, como las hipotecas y las compraventas, están registrando una evolución dispar, pasando del terreno negativo al positivo o viceversa de un mes a otro

El precio de la vivienda ya no crece como antes. Hace tiempo que se abandonaron los abultados incrementos de dos dígitos. Además de esta contracción, otros indicadores fundamentales del mercado, tales como las hipotecas y las compraventas, están registrando una evolución dispar, pasando del terreno negativo al positivo o viceversa de un mes a otro. La confluencia de factores internos y externos está haciendo mella en el sector. Asi se plantea la situación actual:

1. Escenario hipotecario. La entrada en vigor de la nueva Ley Hipotecaria sorprendió al mercado con el paso cambiado. Aunque ya se venía hablando de su puesta en marcha desde hacía tiempo, esto no evitó que bancos y notarías dilataran las operaciones. Las caídas en la concesión de hipotecas (-29,9%) y en las compraventas de vivienda (-21,1%) durante el pasado mes de agosto hunden sus raíces en este cambio regulatorio.

2. Demanda lenta. Durante varios años, el mercado residencial ha estado sostenido, en gran parte, por la vivienda de reposición y la de inversión. Ambos perfiles de comprador no son infinitos, y después de un tiempo, se han enfriado. Hoy, se está produciendo el relevo a manos de la primera vivienda, una demanda que no tiene la soltura económica del inversor o del repositor, así que el ritmo es más lento.

3. Recesión económica. Las previsiones sobre una desaceleración de la economía española cada vez toman más cuerpo. Las críticas que llegan desde Europa anticipan un nuevo descalabro si no se realizan los reajustes necesarios. Esta incertidumbre no favorece el logro de un sector inmobiliario estable, sino que siembra desconfianza y provoca su enfriamiento.

4. Expectativas laborales. Ante los ecos de lo que podría ser una nueva crisis, el ciudadano se vuelve prudente y prefiere ahorrar a gastar. Un escenario poco halagüeño le disuadirá a la hora de realizar una compra tan importante como la de una vivienda, no vaya a ser que su trabajo falle y se vuelva a la rueda de impago-ejecución-subasta-desahucio. Si se teme por el empleo, se pospone irremediablemente el sueño de ser propietario.

5. Inestabilidad política. El bloqueo político al que ha estado sometido el país se remonta al momento en el que Mario Rajoy no superó la moción de censura de los socialistas. La falta de acuerdo respecto a los presupuestos y la parálisis del Congreso de los Diputados provocan que el tan deseado pacto de Estado sobre la vivienda no termine de definirse.

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